10.7.09

la mentira...

Si un hombre obra mal,
que no lo haga una y otra vez,
que no se recree en ello.
Dolorosa es la acumulación del mal.

BUDA

Jesús dijo: “No digáis mentiras y no hagáis lo que odiáis porque todas las cosas son claras a la vista del Cielo. Porque nada oculto quedará sin ser manifestado y nada cubierto quedará sin ser descubierto”.

EVANGELIO DE TOMÁS


El corazón sólo sabe como crear
y la cabeza sólo sabe como destruir.

OSHO

9.7.09

el saludo...


Un hombre corrió excitadamente hacia otro hombre en la calle y dandole cordialmente un cachete en la espalda dijo: “Paul Porter”, le saludó, “¡Qué alegría de verte!. Pero dime, Paul, ¿Qué te ha pasado?. La última vez que te vi, eras bajo y gordo. De pronto apareces alto y delgado.”

“Mire, Señor”, contestó el perplejo hombre, “no soy Paul Porter”.

“Ah” tronó el impavido saludador, despectivamente.

“¿Cambiaste tu nombre también, ¡eh!?”.

OSHO

guerrero de la luz...


Desde el momento en que comienza a andar, un guerrero de la luz reconoce el Camino.

Cada piedra, cada curva, le da la bienvenida. El se identifica con las montañas y los arroyos, ve un poco de su alma en las plantas, en los animales y en las aves del campo.

Entonces, aceptando la ayuda de Dios y de las señales de Dios, deja que su Leyenda Personal lo guíe en dirección a las tareas que la vida le reserva.

Algunas noches no tiene donde dormir, otras sufre de insomnio. “Esto forma parte del juego –piensa el guerrero-. Fui yo quien decidió seguir por aquí.”

En esta frase está todo su poder: él escogió la senda por donde camina ahora, y no tiene motivo para protestar.

PAULO COELHO

el sufrimiento...


Jesús dijo: “Bienaventurado es el hombre que ha sufrido y ha encontrado la vida”.

EVANGELIO DE TOMÁS

la fe...


La fe en las cosas espirituales que se pide al sádhaka, no es una fe ignorante, sino una fe luminosa; una fe en la luz, no en la oscuridad. El intelecto escéptico la llama cie­ga porque no se deja guiar por las apariencias exteriores o por los hechos aparentes; busca la verdad que está detrás y no se apoya en las muletas de la prueba y de la evidencia. Es una intuición, una intuición que no se limita a esperar que la experiencia la justifique, sino que conduce hacia la experiencia. Si creo en el poder de la autocuración, encon­traré al cabo del tiempo la manera de curarme a mí mismo. Si tengo fe en la transformación, acabaré por descubrir el proceso de la transformación.

SHRI AUROBINDO

8.7.09

el granjero...


Un extraño en la zona estaba buscando un determinado lugar. Estaba perdido, se detuvo y preguntó a un viejo granjero por la dirección.

El anciano hombre contestó, “ Ve tres millas al norte, sobre el puente, tuerce a la derecha, sigue seis millas adelante hasta un establo derruido, tuerce a la izquierda en la valla del nogal….no. No llega.”

Lo intentó otra vez, “Sigue esta camino de aquí durante cuatro millas, sobre el riachuelo toma la curva, en el castaño tuerce a la derecha, sigue ese camino durante dos millas, tuerce a la izquierda en la señal de stop…no. Me he equivocado otra vez.”

Intentandolo una vez más el anciano dijo, “Siga hacia la izquierda hasta que choque con la tienda del General Grubber, siga a la derecha cruzando el puente durante cinco millas, tuerza a la derecha en la casa amarilla, pase sobre el cerro hasta que llegue a una bifurcación en el camino, tuerza a la derecha….no. No llega. “

“Entonces”, dijo el anciano granjero después de meditarlo seriamente, “No puede llegar allí desde aquí.”

OSHO

7.7.09

el hallazgo...


Si no esperas, no hallarás lo inesperado.

HERACLITO

la vida...


Escucha, oh amigo,
Vengo a hablarte del secreto perfume de la Vida.

La Vida no tiene filosofía,
Ni sutiles sistemas ideológicos.

La Vida no tiene religión,
Ni adoración en lóbregos santuarios.

La Vida no tiene Dios,
Ni el fardo de misterios tenebrosos.

La Vida no tiene morada,
Ni el agudo tormento de la decrepitud.

La Vida no tiene placer, ni pena,
Ni la perversión del amor exigente.

La Vida no es bien ni mal,
Ni el oscuro castigo del indolente pecado.

La Vida no da consuelo,
Ni descansa en los altares del olvido.

La Vida no es materia ni es espíritu,
Ni hay en ella
La cruel división de la acción y la inacción.

La Vida no tiene muerte,
Ni el vacío de soledad en la sombra del Tiempo.

Libre es el hombre que vive en lo Eterno,
Porque la Vida es.

KRISHNAMURTI

6.7.09

la atención....


En un momento de presencia, la consciencia entra y sale con la misma armonía que la inhalación y exhalación de la respiración. La presencia unifica tanto el darse cuenta como el tema, tanto al testigo como su participación en la realidad. Al estudiar la energía del darse cuenta, de la atención, uno descubre cómo controlarla y utilizarla para la consciencia. Uno tiene esta energía en abundancia, según la salud o el estado de su mente, pero es el modo en que se aplique esta energía lo que es la clave para estar presente. La atención se manifiesta en muchos niveles; por ejemplo, la concentración requerida para aprender algo, el desarrollo de un concepto, la absorción de un hecho o la precaución necesaria para cruzar la calle. La atención puede utilizarse como lazo entre la mente y un tema, o de otra forma será atrapada por la fascinación o caerá en la trampa de la imaginación. Su uso más elevado es mediante un esfuerzo especial para crear presencia, despegándolo del tema pero sosteniendo su foco, con lo que lo que parece imposible en imaginación, es más que posible con presencia. Hay muchos ejemplos de cómo la atención añade al tema. El amor del chef por la cocina es uno de los ingredientes de un plato delicioso. Los enamorados descubren un flujo natural, magnético, de atención entre ellos. Un bailarín se concentra en un salto de ballet que, en la representación, se vuelve un brinco espectacular. Y con esfuerzos consistentes, el estado de presencia se da cuenta de sí mismo, independiente del estado de sueño, independiente del tiempo: un “alma viviente.”
Hay un equilibrio delicado en utilizar la atención. La mayor parte del tiempo uno está desconcentrado, distraído por los eventos o absorto en los pensamientos a medias y los miedos, las azarosas imágenes asociativas de la imaginación. Al observar esto, uno se pone un ejercicio, la meta de estar consciente de sus manos por quince minutos. Durante el ejercicio, aunque la meta sea un recordatorio constante, el nivel de atención fluctúa constantemente, desviado por otra inclinación, un deseo o un pensamiento. Sin una meta, la atención es arrastrada por la impresión más ruidosa, más obvia del ambiente o absorbida en vacua imaginación.
Observando con qué facilidad la atención puede ser interrumpida, uno encuentra un verdadero desafío por desarrollar consciencia. Cualquier cosa que distraiga nuestro darnos cuenta tiene poder sobre el alma. A la vez, el origen de esta limitación está dentro de uno mismo. Abu Bakr, escribe: “Un guerrero espiritual no tiene enemigos externos.” Esta posición es a la vez intrigante e incómoda; la consciencia y la mecanicidad compartiendo la misma piel; compañeros de cuarto improbables. Pero al aceptarlo, ambos son libres de desempeñar sus roles; la máquina funcionando de la misma manera, la consciencia desarrollándose de manera independiente. Con disciplina, meta y apreciación del propósito superior en la propia vida, la atención se puede utilizar para desarrollar el refinado material del cuerpo astral. La consciencia es el derecho de nacimiento de los seres humanos, proclama Gurdjieff; un ser humano puede ser nacido dos veces: primero en el mundo material y otra vez en el mundo consciente.

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